Cómo no ser un dictador de pensamiento

Todos tenemos una verdad: nuestra propia verdad, y no siempre lograremos estar de acuerdo unos con otros.

Explorar el mundo, conocer otro tipo de personas, otras culturas y nuevas experiencias nos muestra que vivimos en una realidad única; una que solo puede ser comprendida y explorada a través de nuestros propios sentidos.

Si mi familia me ha mostrado una forma de ver la vida y mis amistades otra, ¿significará acaso que solo una de esas formas es real? Pues, más bien, son solo dos formas de vivir e interpretar la vida.

A veces nos gusta decir que la ciencia o la religión tienen la verdad absoluta, porque una se transforma según conocemos más y la otra permanece según aprendemos más. ¿Pero y si también son dos formas de ver lo mismo desde dos ángulos diferentes?

No se trata de tomar una postura definida y ser totalmente rígidos. La única verdad que soy capaz de percibir por ahora es que tú y yo somos dos personas iguales, con perspectivas diferentes y únicas.

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