El libro Prosperidad Verdadera propone una visión espiritual para alcanzar la riqueza; plantea que la persona que más conecta con su ser interno es la que consigue tenerlo todo, porque se tiene a sí misma. Este artículo presenta extractos de la obra y una interpretación personal de su significado.
“La clave de la prosperidad es alcanzar aquello por lo que viniste a este mundo, siguiendo las reglas del universo”.
La gran propuesta del autor es que destruyamos al ego y nos entreguemos a la transformación del alma; si conectas con ello, todo lo que toques tendrá el poder de transformar a otros. No se trata de buscar un propósito externo mayor; ese propósito llegará cuando aceptes el objetivo más importante sobre el cual tienes poder: tu autoperfeccionamiento y la conversión en un ser consciente.
“La Kabbalah significa ‘Recibir’, lo cual consiste en tenerlo todo”.
Lo tenemos absolutamente todo; simplemente hemos decidido creer que no nos pertenece.
“Imagínate que tienes el potencial para ser el mejor basquetbolista de todos los tiempos, pero tu único esfuerzo es lanzar grandiosos tiros en tu patio trasero”.
Se trata del riesgo de no hacer nada teniendo la posibilidad de actuar. Las limitaciones, en su gran mayoría, no suelen ser del universo físico, sino de una mente atrofiada por información limitante.
“Tienes que salir a competir, pero no contra el negocio de enfrente ni contra tu compañero de trabajo; no en la cancha, sino contra ti mismo. Contra esa versión que solo busca arruinarte: tu ego”.
Es el único enemigo que tendrás esperándote al empezar la carrera y al terminarla. Sin embargo, no se trata solo de llegar a la meta, sino de vencer al enemigo en cada uno de los obstáculos.
“Nada es casualidad, todo es el cúmulo de nuestros esfuerzos o falencias. Simplemente, el tiempo es el que dirá cuándo algo ocurre”.
Es la ley del karma: si te levantas todos los días a regar, limpiar y abonar la planta, esta inevitablemente florecerá.
“Busca la riqueza del mundo del 99% donde todo es posible y la abundancia emana de todos lados”.
En el mundo espiritual todo es posible. Si logramos crearlo primero más allá del terreno físico, la manifestación será inevitable.
“Hazte responsable de lo que te sucede; sí, es tu responsabilidad, pero no te enfoques en el problema, sino en la solución”.
Ser víctimas no ofrece ningún beneficio. Asumir la responsabilidad de lo que nos sucede es la decisión más inteligente, no para cargar con una culpa vacía, sino para ejercer una fuerza de transformación sobre la causa de nuestros problemas.
EM1 – C8


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