Estrategias espirituales para construir la verdadera prosperidad – Ensayo de Prosperidad Verdadera ~Rar Berg

Establece objetivos, pero recuerda: tus objetivos no son el objetivo

Tus objetivos no son el fin último. Se trata, más bien, de disfrutar el proceso y no obsesionarse con el resultado; es dejar de enfocarse en el “cómo” para simplemente empezar a hacer.

Si tus proyectos están alineados con tu misión, no te preocupes por cómo llegar al final. Trabaja en lo que puedes hoy y empieza a operar dentro del universo del 99%, donde no existen los límites del 1% y todo es posible.

Para explicar esto sin recurrir a terminología espiritual, puedo usar el símil de mi viaje el año pasado a Los Ángeles, California (contrastando con mi realidad en Guatemala). Siempre he sabido que Estados Unidos es un país rico en datos y números, pero ver la magnitud de esa riqueza en persona y no poder comprenderla me hizo chocar con pared. Intenté racionalizar con una mente del 1% cómo era posible construir todo eso, algo que en una realidad diferente parece imposible.

[Nota: No hablo de riqueza cultural, espiritual o social; es un concepto puramente material].

¿El ego para el bien?

Utilizar el ego para una causa noble suena contradictorio, especialmente si el trabajo interno consiste en disolverlo y destruirlo. Pero, ¿y si durante ese proceso de eliminación logramos enfocarlo? Es un juego difícil, porque el ego no juega para perder; por lo tanto, requiere de mucho cuidado.

Una misión alineada a un propósito mayor es, en resumen, la única herramienta que nos permite no perdernos ante el ego. Sin embargo, considero que no todos son aptos para este juego: debes ir preparado para entender que el ego no es tu amigo.

Utiliza el estrés como luz

El estrés es una herramienta que nos permite ver aquellas áreas de la vida donde no estamos actuando desde la “luz”. Es, en realidad, el efecto de no tomar acción en lo que debemos hacer; es el espacio donde permitimos que nuestras debilidades se vuelvan protagonistas.

Miedo

El miedo no existe más que en nuestras mentes. Es otra linterna que muestra algo a lo que debemos atender. No hay que enfocarse en el miedo, sino en la seguridad que hemos perdido a causa de una mente con traumas. Tu mente intenta protegerte, pero esa situación que te lastimó en el pasado te hace más daño si le temes que si la enfrentas.

“El cimiento de toda actividad es la certeza. Serás exitoso cuando tengas certeza y no lo serás cuando no la tengas. Si no estás seguro de que puedes convertir el miedo y el estrés en tus aliados, o si no tienes la certeza de que mereces la prosperidad, el universo se ocupará de que no la tengas”.

EM1 - C9

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