Una manera sencilla de causar una buena impresión
En nuestra imagen personal, todo es valioso, cómo nos vemos, y eso incluye tanto si vestimos bien o si cuidamos el peinado, como la higiene y los rasgos físicos. Unos los podemos cambiar para mejorar y otros no tanto, pero no suelen ser tan importantes como la propia percepción de la persona; y el único activo que tenemos que, de forma indiscutible, siempre funcionará, es una sonrisa, pero una sincera.
El autor comenta que, como humanos, solemos interpretar muy bien ese gesto, no suele casi nunca haber una forma errónea de verlo. Y es que simplemente una sonrisa transmite alegría, y de esa forma las personas perciben que nos alegra verlas y hablar con ellas, por lo que estarán más dispuestas a interactuar.
Y si una sonrisa es la que da inicio a la conversación y estamos dispuestos a estar incómodos un breve momento, no habrá una mala conversación.
Es importante tener en cuenta que, si la sonrisa abre puertas, para mantenerlas abiertas pues sí debemos ser genuinos e interesarnos realmente por las personas, para mantenerlas siempre abiertas.
Nota tip: Prueba sin pensar en el siguiente paso o de qué vas a hablar, solo a decir con una sonrisa: “Hola, ¿qué tal?”.
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