Si no hace usted esto, va a pasarlo mal.
Recordar un nombre es de mucho valor, pero recordar a las personas por su nombre es de las aptitudes más valiosas que podemos desarrollar.
Y es que, para nosotros, el nombre más hermoso que podemos escuchar es el propio. Le damos un gran valor a que una persona se tome el tiempo de recordar nuestro nombre y utilizarlo.
En mi experiencia, he sido una persona que evita utilizar apodos o sobrenombres porque los siento despectivos y, principalmente, por el hecho de que inconscientemente decimos: “Tu nombre no es tan bueno, así que prefiero llamarte de la forma que yo quiero”.
Realmente, aprenderse el nombre de las personas no es tan difícil, pero requiere un esfuerzo consciente: no creernos más importantes que los demás, ni pensar que por aprenderme el nombre de esa persona creerá que me importa mucho, pues justamente eso es lo que buscamos demostrar: que nos importa y por eso lo recordamos.
EM1 - D3


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